El HTC WildFire S es la nueva apuesta de teléfono de entrada con Android que llega al mercado. No supone ni mucho menos una revolución y como los otros teléfonos presentados por HTC en el MWC2011, son demasiado conservadores.
El HTC WildFire S mantiene la idea de su antecesor: pantalla aceptable pero cuerpo compacto, con las prestaciones justas para funcionar con Android pero que parecen del año pasado.
La pantalla es quizás el punto del equipamiento que más justifica el precio relativamente bajo de este teléfono de HTC. Frente a la actual tendencia de definir cada vez más las pantallas de los smartphones, el Wildfire se queda con la clásica resolución QVGA (240 x 320 píxeles). Y no es AMOLED, sino que ofrece la típica experiencia en brillo y ángulo de visión del LCD de toda la vida (no sabemos hasta qué punto influyen aquí los problemas de abastecimiento de los paneles de diodos orgánicos).
Para sus 3,2 pulgadas de diagonal, la resolución puede resultar corta, aunque no es algo especialmente traumático al mostrar las distintas capas de la interfaz de usuario. Sí que se hace notar algo más en aplicaciones como el navegador web. Pero el problema de verdad viene en facetas que claramente necesitan más resolución, como la reproducción de vídeo o las partidas de videojuegos.
La gran ventaja del Wildfire está en que este "bajón" de prestaciones no viene acompañado de una pantalla resistiva. El panel está dotado de tecnología táctil capacitiva y resulta tan manejable como las del Hero o el Legend a la hora de realizar transiciones laterales, usar el zoom gestual multitáctil e incluso escribir con el teclado QWERTY virtual.
El rendimiento general del Wildifre es óptimo, y como ya hemos dicho su interfaz se mueve a gran velocidad. Siempre y cuando, eso sí, tengamos muy presente que no es un Desire. Conviene usar la multitarea con precaución, y aun así hay aplicaciones que, por sí solas, ralentizan su funcionamiento y ocasionalmente desembocan en breves momentos de congelación de pantalla. Hay que dejarle respirar de vez en cuando.
Es todo lo que dan de sí su procesador Qualcomm MSM 7225 a 528 MHz (casi el mismo que usa el Hero) y sus 384 MB de memoria RAM (igual que el Legend, con el que el Wildfire también tiene en común los 512 MB de ROM). No son malos componentes, pero de ahí a lo que se destila en la gama alta del mercado, donde la velocidad del procesador ya se mide en gigahercios, hay un trecho considerable,
El almacenamiento es quizás el tema donde menos se ha estirado HTC. No tanto porque el teléfono sólo proporcione unos 140 MB en su interior para guardar archivos, sino porque la caja del producto no incluye ninguna tarjeta microSD. Hay que comprarla aparte, usar una que ya tengamos o, ya se verá, esperar a que las operadoras que lo financien tengan la cortesía de suministrarlo con una tarjeta de al menos 1 o 2 GB. Eso no estaría mal para empezar.